¡Hola a tod@s!
Esta semana ha sido tranquilita, sin incidentes. Seguimos con la rutina de siempre, aunque ahora anochece antes. A las 4 y pico empieza a anochecer y a la 5 ya está oscuro. Depresión total pero bueno, jajaja, es lo que hay. A cambio no puedo quejarme del tiempo en general. No está lloviendo demasiado y en caso de que llueva por alguna extraña razón nunca me pilla yendo o viniendo del cole. Y en cuanto a la temperatura está siendo buena. Yo suelo ir con jerseys, un pañuelo gordito y el abrigo y estoy bien. De hecho, a veces entre las cuestas y el buggy tengo hasta calor. La verdad es que antes de venir aquí estaba muy preocupada con el tiempo y eso pero ahora me doy cuenta de que no es para tanto. No estoy pasando frío, aunque eso tiene dos razones: la primera es que al parecer, este va a ser un invierno bastante más caluroso de lo normal en Londres y lo segundo es que yo soy de Madrid. Conozco a au pairs que son del Levante y para ellas esto ya es invierno entonces imaginaos...Como empiece a hacer un poco más de frío se van a congelar. Para la gente del centro, norte y sobre todo de Castilla León (que ahí si que hace frío) esta temperatura es genial, mucho menos fría que en casa. Aunque bueno, ya veremos que lo mismo el mes que viene o en enero empieza a hacer más frío y con la humedad y todo me tengo que retractar.
Eso sí, hay algo que os quiero decir, que me fastidia un montón. Cuando voy yendo al cole la calle está llena de hojas, mojadas y con barro. Mis botas acaban asquerosas todos los días. ¿No podrían los barrenderos barrer esas hojas? Bueno, ahora no, ya es una masa pero hace un mes, cuando todavía estaban secas se hubiera solucionado el problema. Ahora tengo todos mis zapatos llenos de barro y hojas. Bueno y el buggy y los zapatos de los niños, vamos que vamos dejando un rastro cuando llegamos a casa.